Publicado: 10 de Julio de 2015

Los ultrasonidos son ondas sonoras cuya frecuencia sobrepasa el umbral de 20 kHz, no siendo sensible al oído humano. Puede propagarse a través de varios medios, como el aire, el agua y otros líquidos y sólidos de densidad específica, pero fundamentalmente es el ambiente húmedo el que favorece su propagación.

Como otros fenómenos de ondas, los ultrasonidos están sujetos a fenómenos de reflexión, refracción, difracción y pueden ser reflejados, absorbidos o transmitidos según las propiedades del obstáculo con el que se encuentran; la profundidad a la que pueden penetrar depende de la frecuencia utilizada y de la amplitud de la señal: cuanto más baja sea, más profundidad alcanzará la onda.

Gracias a estas características, son numerosas las aplicaciones posibles en medicina estética.

Principalmente, los ultrasonidos se emplean para la reducción de grasa localizada, pero también son muy eficaces en casos de celulitis o piel de naranja. Su mecanismo de acción está basado en tres principios:

  • Acción térmica: la energía del sónar se convierte en calor en el interior de los tejidos, mejorando la microcirculación y favoreciendo el drenaje de los líquidos.
  • Acción mecánica: las ondas sonoras provocan vibraciones en los tejidos, lo que produce micromasajes.
  • Sonoroforesis (o fonoforesis): los ultrasonidos son capaces de transmitir bajo la piel varios principios activos, optimizando la permeabilidad de la estructura de los tejidos.

Actualmente se emplean dos sistemas de frecuencia: 1 MHz y 3 MHz.

Este último alcanza la epidermis, la capa más superficial de la piel, mientras que el sistema de frecuencia de 1 MHz es capaz de penetrar a mayor profundidad, alcanzando el tejido conectivo.

Gracias a innumerables investigaciones y estudios se ha podido establecer una combinación perfecta de profundidad controlada e intensidad óptima con el deseo de conseguir una aplicación sencilla y segura de los ultrasonidos, que carezca de efectos secundarios y que sea adecuada al uso estético.

La eficacia de los ultrasonidos en la piel

El calentamiento del tejido cutáneo mejora la circulación sanguínea, aumentando con ello la actividad metabólica, lo que acelera la regeneración celular.

La frecuencia de los ultrasonidos estimula el tejido con su acción mecánica, provocando oscilaciones que alternan la compresión y descompresión. De este modo se obtiene el conocido efecto "micromasaje", que promueve la desintoxicación y el drenaje linfático en el interior de los estratos de la piel.

La combinación de estas dos acciones, térmica y mecánica, hace que el pH de la piel tenga un nivel más alcalino, estimulando la producción de colágeno y elastina, y revitalizando la piel, que recupera el tono y la firmeza.

La última acción, la sonoforesis, es el fenómeno en base al cual las ondas ultrasónicas transportan los principios activos a las capas más profundas de la piel. Al contrario de la iontoforesis, los ultrasonidos no empujan directamente los microingredientes en la piel, sino que es sobre todo el masaje el que favorece la limpieza de los espacios intersticiales entre las células, mejorando la permeabilidad.

De este modo los fármacos elegidos por el especialista para mejorar los resultados del tratamiento pueden penetrar en las capas más profundas de la piel a través de un proceso metabólico, permitiendo una mayor eficacia y duración de la regeneración respecto a otros tipos de tratamiento.

Las tecnologías no invasivas más conocidas para la reducción de la grasa, como por ejemplo el láser o la radiofrecuencia, a veces no pueden asegurar una penetración profunda en los estratos adiposos; además la energía que irradia se absorbe en grandes cantidades o se dispersa cerca de las capas superficiales de la piel.

Al contrario, la energía ultrasónica alcanza directamente el interior del tejido adiposo, atravesando las capas cutáneas sin dañar la piel o los tejidos circundantes.

Esto permite que los dispositivos médicos empleados actualmente, como por ejemplo el sistema "Liposonix", superen los límites de algunas de las tecnologías usadas para la remodelación del cuerpo, por medio de su energía de baja intensidad y frecuencia.

Gracias a la energía ultrasónica de alta intensidad, se puede llegar a los depósitos de grasa del tejido subcutáneo, por lo que esta grasa es eliminada definitivamente, con un resultado que es duradero con el paso del tiempo.