Publicado: 10 de Julio de 2015

Actualmente la radiofrecuencia es uno de los tratamientos antiedad más demandados y apreciados porque mejora sensiblemente el aspecto estético de la piel, pero también porque soluciona otros problemas importantes sin necesidad de recurrir al bisturí, como por ejemplo la celulitis y las estrías.

El uso de la radiofrecuencia con fines estéticos se produjo muchos años después de que esta tecnología se empelara en el campo de la medicina y la cirugía, por lo que la experiencia adquirida sobre su eficacia y seguridad es muy dilatada y ha permitido descubrir todo su potencial.

¿Cómo funciona?

El principio de esta terapia es muy sencillo: se basa en el calentamiento de la capa profunda de la piel, la hipodermis, a través de una onda electromagnética de baja frecuencia.

Su perrogativa es que, ante una temperatura a nivel de la epidermis que no supere los 30-35 grados, en los estratos profundos se alcanzan los 55/60 grados, un calor elevado que naturalmente está controlado por los aparatos médicos para que esta temperatura aumente de manera progresiva, controlando su precisión para no dañar ningún tejido.

El efecto que se obtiene con este método es doble: por un lado, aumenta la irrigación de los vasos sanguíneos, con una mayor oxigenación y un efecto drenaje, y por otro, se produce una reacción química conocida como "desnaturalización", que modifica las uniones originales de la proteína más importantes de la piel, el colágeno, responsable del tono y de la firmeza.

¿Qué aparatos elegir?

Existen diversos tipos de aparatos para la radiofrecuencia:

  • "Monopolar" (Thérmage), dotado de un único polo en el que se concentra toda la energía que se irradiará en la piel.
  • "Bipolar", dotado de dos electrodos para una acción más amplia y eficaz.
  • "Tripolar", introducida sucesivamente para una acción contundente y de máxima seguridad.
  • "Cuadripolar dinámica" (como Radio4), que profundiza aún más, manteniendo un perfecto control del grado del calor que se irradia.

Sabemos que la degeneración del aspecto de la piel, que se produce con el paso de los años, se debe principalmente al debilitamiento de las uniones entre las células de colágeno.

Es por esto por lo que la radiofrecuencia efectuada con un aparato médico de última generación, además de producir una desnaturalización del colágeno, causa un efecto inmediato que provoca mayor tensión y elasticidad en la piel.

¿Qué efectos produce?

Durante un ciclo de tratamiento los tejidos cutáneos comenzarán a producir nuevo colágeno que sustituirá al viejo y deteriorado, gracias a la mayor oxigenación que se produce.

Sabemos que la radiofrecuencia se considera un tratamiento poco invasivo; además de los pocos límites a su utilización (que afectan a las mujeres embarazadas y los portadores de marcapasos), se trata de una solución que debe llevarla a cabo personal especializado en un centro de medicina estética.

Porque el tratamiento es satisfactorio y resolutivo, es indispensable el empleo de aparatos médicos de óptima calidad, así como que se realice con prescripción médica personalizada según la zona en la que se va a intervenir, la frecuencia y duración de la sesión y el tratamiento de mantenimiento más recomendado para mantener los resultados.

La mejor solución por tanto es, como siempre, ponerse en manos de un experto, no basarse solo en un bajo coste del tratamiento sino en la calidad del mismo y de sus resultados.