La bioplastia o lifting líquido es un tratamiento no invasivo que recupera la rigidez y volumen de la piel para conseguir un efecto rejuvenecedor. El proceso se realiza con anestesia local y consigue buenos resultados sin dejar cicatrices ni cortes.

Con los años, la piel se vuelve más fina, se pierde volumen óseo y la grasa se redistribuye. En estos casos, la bioplastia se convierte en una solución rápida y natural. Esta intervención menor se encarga de devolver el volumen perdido en las estructuras del rostro, provocando que los tejidos se eleven y reubiquen, al mismo tiempo que se consigue un rostro más juvenil. A través de la infiltración de diferentes sustancias se consigue volumen en aquellas zonas que lo habían perdido y se evita la flacidez. Además de las diferentes partes de la cara como pómulos, nariz o labios, entre otras, también hay partes del cuerpo donde se puede aplicar este procedimiento como los glúteos, las manos y los genitales externos.

Una de las ventajas más importantes de la bioplastia - además de su precio más económico que un lifting normal y la sencillez de su aplicación - son las sustancias bioadaptables que se infiltran para realizarla. Existen dos tipos; las permanentes como el artecol o el PMMA (Polimetacrilato de metilo) y las reabsorbibles como el ácido hialurónico. En ambos casos son totalmente aceptadas por el cuerpo y no producen alergias ni rechazos de ningún tipo. Incluso, en algunas ocasiones, se utiliza la propia grasa del paciente para rellenar. Los resultados son de larga duración en el caso de los productos permanentes, y de media duración - entre 12 y 18 meses- en el caso de las reabsorbibles.

El procedimiento

El proceso es muy sencillo y no requiere de más de cuarenta y cinco minutos para la cara, y una hora y media para otras zonas del cuerpo. Las inyecciones de la sustancia se hacen a través de una cánula o microcánula y, en algunos casos, con agujas hipodérmicas ultrafinas que no lesionan ni a los vasos sanguíneos ni a los nervios. Hay que tener en cuenta, que a diferencia de muchos otros tratamientos de infiltraciones, el relleno se introduce en profundidad, por debajo de los músculos.La anestesia local es suficiente para no sufrir ninguna molestia durante la intervención y, en algunos casos, se permite al paciente ir viendo los avances a través de un espejo. Los resultados son inmediatos y el mismo día se pueden percibir. Como no se dejan puntos ni cicatrices, el postoperatorio es prácticamente inexistente y el mismo día se puede volver a la rutina. Además, dependiendo de los resultados obtenidos y de las peticiones del paciente, se puede hacer una segunda sesión para perfeccionar. Los precios variarán dependiendo de la zona del cuerpo y la clínica donde nos sometamos al tratamiento, pero el coste medio empieza a partir de los 1000 euros.

Autor: Alexandra Castro

Publicado: 11 de Diciembre de 2014